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miércoles, 24 de julio de 2013

SOL DE MÁRMOL

Amanece el sol de mármol,
un séquito le acompaña, brillantes ellas,
radiante él, se posa en su trono celestial
a observar su admirado planeta.

Observa el sol pétreo, ilumina paisajes,
objeto de ojos curiosos
que allí se posa en el vasto horizonte
en un jardín repleto de luciérnagas.

Florece la belleza en sus profundos surcos,
allí inalcanzable, bella y fría,
y sin embargo soñar alcanzarla con la mano,
rozar suavemente su esencia.

Anochece el sol de mármol,
la reina celestial se hace admirar en el horizonte,
vestida de velos anaranjados
despide su pequeño e insignificante rival.

Amanece la luna incandescente.