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lunes, 2 de julio de 2012

EN LA DUAT

Río abajo navegamos, astilla,
siguiendo el Libro de los Muertos,
sangriento el paisaje ahora,
luego naranja y amarillento.

Escucha los clamores de los esqueletos,
un cráneo abierto y una desgraciada tibia,
nos llama el guardián de los fallecidos,
para proponernos un nuevo reto.

Cruzamos un lago de agua y fuego,
para adentrarnos en el templo del dios,
allí nos pesan lo que antes era amor,
y pasamos al paraíso, que estamos muertos.

4 comentarios:

Miguel Ángel Fernández Gutiérrez dijo...

Me encanta. Sólo una curiosidad, ¿de dónde has sacado lo de la Duat y lo de el libro de los muertos? Espero respuesta.

Ah, y otra cosa más: Casa de la Vida (investiga a ver qué es).

Miguel Ángel Fernández Gutiérrez dijo...

Lo de la Casa de la Vida es un tema muy muy interesante para hablar en un poema.

Alonso Rguez Díaz dijo...

JAJAJA. Creo que sabes muy bien de donde lo he sacado xD. También he visto en la colección qué es la Casa de la Vida, pero quiero curiosear sobre ella en Internet. Por cierto, ya voy por el segundo.

P.D: Tenía ganas de escribir, pero no sabía de qué, y se me vinieron a la cabeza la Duat y la Maat, y por eso hice este poema. Me alegro que te haya gustado, y has acertado en recomendarme esas crónicas, ahora estoy como loco aprendiendo de los egipcios.

Alonso Rguez Díaz dijo...

Sí, ya lo creo. Realmente existe, y por eso quiero saber más de ella. Pero si no fuera por tú recomendación no habría podido escribir el poema, ya que toda la información viene del 1º libro, y yo sólo la he acondicionado a una historia personal.