
Yo quise recuperar
tu dicha,
esa dicha en la que
diferiste el destino,
al son del corrusco
de una estrella,
al son de tu hermosura
a tu cara bella.
Aprovechaste mi sangre,
como bebida del gorrión,
al dolor de tu pecho
a mi corazón;
ya que tres gotas
es el dolor de la razón.
Yo quise bailar bajo tu luna,
cantarte bajo tu balcón,
yo amé a tus ojos
como el vuelo de un halcón;
vista de águila,
mirada traicionera
al insulto de sanción.
A lo mejor maté a mi alma,
con la daga del corazón,
del corazón a tu tristeza
y de allí, a mis lágrimas de amor.
Porque yo quise amarte
con un beso de acero,
al ser mi corazón
un herido y justifiero.
1 comentario:
Precioso Alonso, el poema y el blog entero...qué maravilla ver cómo las generaciones se van contaminando de poesía y no de otras cosas. Ojala muchas personas acudan a acariciarse de tu sensibilidad, porque esa es una forma ideal de construir un mundo mejor, de ser mejores personas. No es poca tu contribución a este tiempo, porque representa un paso firme e inteligente en el cambio que de vosotros se espera y en el que muchas personas, yo entre ellas, confiamos plenamente. Gracias por hacer crecer la esperanza.
Un abrazo grandísimo y emocionado.
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